viernes, 13 de noviembre de 2020

EXCLUSIÓN SOCIAL Y EDUCATIVA

 

“Un zapato perdido” de Pablo Gentili -Río de Janeiro, Setiembre de 2001

Pablo Gentili es un Doctor en Educación, argentino, vivió más de 20 años en Río de Janeiro.
Las necesidades familiares eran, como casi siempre, eclécticas: pañales, C.D.s, el último libro de Gioconda Belli y una botella de vino para acompañar el asado. Luego de algunas cuadras, Mateo se durmió plácidamente en su cochecito. Mientras él soñaba con alguna cosa probablemente mágica, percibí que uno de sus zapatos estaba desatado y casi cayendo. Decidí sacárselo para evitar que en un descuido, se perdiera.
Pocos segundos después una elegante señora, me alertó: “¡Cuidado, su hijo perdió un zapatito!”, “gracias – respondí – pero yo se lo saqué”. Algunos metros más adelante, el portero de un edificio de garage, de sonrisa tímida y palabra corta, movió su cabeza en dirección al pie de Mateo, diciendo en tono grave: “el zapato”. Levantando el dedo pulgar en señal de agradecimiento, continué mi camino. Antes de llegar al supermercado, doblando la esquina de la Avenida principal, Isabel una joven vecina igualmente preocupada con el destino del zapato de Teo dijo: “Ey, tu hijo perdió el zapato”. Erguí el dedo nuevamente y sonreí agradeciendo, ya sin tanto entusiasmo.
En el supermercado, los llamados de atención continuaron. La supuesta pérdida del zapato de Mateo no dejaba de generar diferentes muestras de solidaridad y alerta. Llegando a nuestro departamento, Juan, el portero, haciendo gala de su habitual histrionismo, gritó despertando al niño: “¡Mateo, tu papá perdió de nuevo el zapato!”
El sol tornaba aquella mañana especialmente brillante. La preocupación de las personas con el paradero del zapato de mi hijo, aunque insistente, le brindaba un toque solidario que la hacía más alegre o, al menos, fraternal. Sin embargo, una vez a resguardo de los llamados de atención, comenzó a invadirme una incómoda sensación de malestar.
Donde vivo es, como cualquier gran ciudad latinoamericana, un territorio de profundos contrastes, donde el lujo y la miseria conviven de forma no siempre armoniosa. Mi desazón era, quizás, injustificada: ¿qué hace del pie descalzo de un niño de clase media motivo de atención y circunstancial preocupación en una ciudad con centenas de chicos descalzos, brutalmente descalzos?
¿Por qué, en una ciudad con decenas de familias viviendo a la intemperie, el pie superficialmente descalzo de Mateo llamaba más la atención que otros pies cuya ausencia de zapatos es la marca inocultable de la barbarie que supone negar los más elementales derechos humanos a millares de individuos?

La pregunta me parecía trivial. Sin embargo, de a poco, fui percibiendo que aquel acontecimiento encerraba algunas de las cuestiones centrales sobre las nuevas (y no tan nuevas) formas de exclusión social y educativa vividas hoy en América Latina. Y esta sensación, lejos de tranquilizarme, me perturbó todavía más. Traté de ordenar, en vano, mis ideas.
Mientras es “anormal” que un niño de clase media ande descalzo, es absolutamente “normal” que centenas de chicos de la calle anden sin zapatos y deambulando por las calles pidiendo limosnas.
Expresado sin tantos rodeos, lo que pretendo decir es que, hoy, en nuestras sociedades dualizadas (ricos y pobres), la exclusión es invisible a los ojos. La exclusión y sus efectos están ahí. Sin embargo, la exclusión parece haber perdido poder para producir espanto e indignación en una buena parte de la sociedad. En los “otros” y en “nosotros”.
La selectividad de la mirada cotidiana es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos. Uno es un pie que perdió el zapato. El otro es un pie que, simplemente, no existe. Nunca existió ni existirá. Uno es el pie de un niño. El otro es el pie de nadie.

La selectividad de la mirada temerosa es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos. Uno es el pie de un niño. El otro es el pie de una amenaza. La mirada insegura es blanca. El pie de nadie, el que amenaza, negro.
Sin embargo, el miedo no nos hace “ver” la exclusión. El miedo sólo nos conduce a temerla. Y el temor es siempre, de una u otra forma, aliado del olvido, del silencio. El miedo “aquí en el Sur” es, casi siempre, un subproducto de la violencia. Una violencia cuya vocación es ocultarse, volverse invisible a los ojos de los que la sufren, o presentarse de forma edulcorada en los discursos de la élite que la produce.
La selectividad de la mirada desmemoriada es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos, en esta ciudad. Uno es el pie de un niño. El otro, es un obstáculo.
De cierta forma, la normalización de la exclusión comienza a producirse cuando descubrimos que al final de cuentas, en una buena parte del mundo, hay más excluidos que incluidos.
En la historia del zapato de Mateo, lo que distingue dos pies descalzos es el diverso contenido moral atribuido a las respectivas ausencias. Los llamados de atención (a veces solidarios, a veces represivos) ante la supuesta pérdida del zapatito, se contraponen a la ausencia de llamados de atención (indignados o solidarios) ante la pobreza de aquel cuyo pie descalzo es lejos de un descuido, la marca inocultable de la relación social que lo convierte en un niño abandonado. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la escuela?
La historia del zapato de Mateo, en su trivialidad e irrelevancia, sintetiza una cuestión -que quizá sea insoslayable en toda reflexión- sobre la relación entre la exclusión y la escuela
¿En qué medida la práctica educativa contribuye a tornar visibles (o invisibles) los procesos sociales a partir de los cuales determinados individuos son sometidos a brutales condiciones de pobreza y marginalidad? ¿Cuál es el papel de las instituciones escolares en la formación de una mirada que nos ayuda, por ejemplo, a comprender o a desconsiderar los procesos que operan cuando la exclusión se normaliza, cuando se vuelve cotidiana perdiendo poder para producir espanto?
                                                       EJEMPLO DE AFICHE PARA HACER EN LA RESPUESTA 2


No hay cómo evitar la barbarie si no luchamos para transformar, limitar, destruir las condiciones sociales que la producen. El silencio, la atenuación, el ocultamiento edulcorado de la exclusión hacen que ésta se vuelva más poderosa, más intensa, menos dramática y, por lo tanto, más efectiva. La escuela democrática debe contribuir a volver visible lo que la mirada normalizadora oculta. La escuela democrática debe ser un espacio capaz de nombrar aquello que, por sí mismo, no dice su nombre, que se disfraza en los grotescos eufemismos del discurso light, apacible, anoréxico.
Al nombrar la barbarie, la escuela realiza su pequeña, aunque fundamental, contribución política a la lucha contra la explotación, contra las condiciones históricas que hacen de las nuestras, sociedades marcadas por la desigualdad, la miseria de muchos y los privilegios de pocos. Aporta a la lucha contra estas condiciones y contribuye a crear otras.
Es en la escuela democrática donde se construye la pedagogía de la esperanza, antídoto limitado, aunque necesario contra la pedagogía de la exclusión que nos imponen desde arriba y que víctimas del desencanto o del realismo cínico, acabamos reproduciendo desde abajo.

Aquella mañana, el sol tenía un brillo especial. Quizás lo fuera por la risa de Mateo que, ya despierto, me invitaba a revolearme con él, a morderlo, a besarlo, a cantar. Traté de imaginar qué tipo de escuela iba a tener la suerte (o la desgracia) de conocer. No lo sé… Espero que sea una que le permita distinguir la diferencia entre dos pies descalzos, entre un trivial descuido y una brutal negación. Sólo eso. Una escuela que lo ayude a reconocer la diferencia entre dos pies descalzos, y a sentir vergüenza al descubrir que, muchas veces, sólo somos capaces de percibir la existencia de aquel que supuestamente perdió el zapato.

ACTIVIDAD No. 3:
1- Si tuvieras que contarle a alguien de qué trata este texto, ¿cómo se lo diría? No es necesario contar en detalle la anécdota, sino más bien todo lo que generó de reflexión para este autor sobre la exclusión y diferencias sociales. No te olvides de mencionar qué lugar ocupa en este tema la Escuela.

2- Con respecto al tema de "EXLUSIÓN EDUCATIVA", busca en este texto alguna frase que sintetice o le de una referencia clara al tema. Luego de elegir dicha frase, arma un cartel con imágenes, con algún diseño que te guste. Recuerda que la imagen debe ser bien representativa de esa frase elegida  "una IMAGEN vale más que mil palabras"
Podés usar esta plataforma para el diseño: 
o también www.genial.ly o cualquiera que conozcas.
Si no tenés esta posibilidad, podés hacer un pequeño afiche en papel, donde aparezca la frase y alguna imagen que podes recortar o dibujar o copiar de alguna imagen que encuentres. Luego le sacas foto para enviarla por email

FECHA DE ENTREGA: 20 DE NOVIEMBRE 2020  e-mail: daniel.rocchia@bue.edu.ar

miércoles, 4 de noviembre de 2020

EDI: Recorridos Institucionales - LAS ESCUELAS NORMALES

Nuestra escuela, Normal 11,  es una de las muchas Escuelas Normales que se crearon en nuestro país con un motivo bien específico. Con el correr del tiempo y de las necesidades culturales y sociales, dichos objetivos se fueron transformando hasta llegar a lo que hoy son estas escuelas normales. Aquí les propongo un pequeño recorrido desde la fundación de la primera escuela normal a finales del S XIX.


(Texto extraído y sintetizado de la revista Sociales y virtuales de la Universidad Nacional de Quilmes- autora:Romina Altamirano  http://socialesyvirtuales.web.unq.edu.ar/archivo-2/syv-nro-5/articulos/el-proceso-de-oficializacion-de-la-docencia/ )

"Hacia la segunda mitad del siglo XIX, tras un largo proceso independentista y arduos intentos por conformar un poder nacional, se constituyó el Estado argentino. Esto supuso la conformación de una instancia política que pretendía la dominación de la sociedad mediante la organización del poder a través de instituciones específicas. Entre ellas, la educativa, que tenía el propósito de reproducir el orden sociopolítico vigente a través de la trasmisión de los saberes socialmente relevantes que permitirían la incorporación del individuo al mundo social. Es así que fue preciso formar mano de obra reproductora de la ideología estatal a través de las instituciones oficiales, con títulos habilitantes para el ejercicio de la docencia. A continuación, se pretende desarrollar el proceso de conformación y oficialización de las escuelas normales en nuestro país.


En el período comprendido entre 1880 y 1916 se llevó a cabo en nuestro país un modelo estatal denominado Estado oligárquico liberal, caracterizado por ser una organización política de poder centralizado. La autoridad la ejercía un sector de la sociedad, compuesto por productores-exportadores y financistas. Ellos conformaron la oligarquía que ejerció el poder en función de sus propios intereses y procuró la imperiosa restricción en la participación y toma de decisiones. En materia económica, se desarrolló el modelo productivo agroexportador que benefició a la clase dirigente, además de contribuir al desarrollo a través de la exportación y el ingreso de capitales extranjeros.

Al tratarse de un modelo sociopolítico que respaldaba las libertades civiles y limitaba las libertades políticas, se promovió la integración y modernización social creando un sistema educativo organizado y monopolizado por el Estado, y se sancionó la Ley de Educación Común N° 1.420 que explicitó el carácter obligatorio, gratuito, gradual y laico de la educación primaria. Por ello, todos los individuos, de diferentes clases sociales, tendrían la oportunidad de acceder a las escuelas del Estado recibiendo la misma calidad educativa, pero mientras tanto las desigualdades sociales seguirían siendo una marca constitutiva del país. La educación se transformó en una estrategia de integración nacional y uniformadora de experiencias, ya que se propuso inculcar a los individuos los conocimientos que les permitirían incorporarse al mundo social y constituir una identidad nacional.

Al ser el objetivo del sistema educativo el proceso de homogeneización y el fortalecimiento del poder del Estado, fue preciso contar con recursos humanos capacitados para cumplir con esta tarea. Fue así que se crearon las escuelas normales, como instituciones oficiales nacionales, que tenían el objetivo de capacitar a los maestros que, luego, ejercerían la función de enseñar, en el marco de la instrucción pública, a las nuevas generaciones.

La primera Escuela Normal Nacional fue fundada por Domingo Faustino Sarmiento en el 1870 en Paraná. En ella se brindaba formación teórica, mediante el Curso Normal, y formación práctica, a través de la aplicación de los saberes y habilidades adquiridas en la Escuela Modelo de Aplicación, adonde concurrían niños para recibir la educación básica. Las ideas sarmientinas marcaron la educación durante este período. El pensamiento de Sarmiento, signado por la hazaña de la eliminación del analfabetismo, lo llevó a intentar el logro de una sociedad civilizada y educada. Para esto, era preciso contar con agentes reproductores del pensamiento hegemónico dominante. Así, se dio inicio a la red de escuelas normalistas que tuvieron como modelo a la Escuela Normal de Paraná, que fue la encargada de establecer la “norma”, es decir, las pautas y normativas que, luego, se extenderían al resto del sistema."

La Escuela Normal Superior número 11 fue fundada el 25 de Julio de 1955 como Liceo Nacional de Señoritas Nro. 11 y luego se transforma en la escuela Normal Nacional Nro. 11 según el expediente 85873/59 y 70168/60.

ACTIVIDAD (para enviar por e-mail: daniel.rocchia@bue.edu.ar) antes del lunes 16 de noviembre
1- ¿Cuál era el contexto social y político en que surgen las Escuelas Normales y cuál era su principal objetivo? ¿Cuáles eran las ideas de Sarmiento en relación a este tipo de escuelas y qué influencia tuvo la ley 1420?
2- ¿Cómo está organizada la Escuela Normal 11? Comente sobre los niveles educativos que contiene, conformación de cargos jerárquicos, cantidad de divisiones por curso, planes de estudios del secundario y terciario, importancia de la Escuela en el barrio, etc.
3- Les propongo ahora contar algo de la historia de la Escuela y agregarla al Padlet. Pueden poner algún dato o curiosidad que investiguen: ¿siempre funcionó en ese edificio? ¿alguna foto de la inauguración? ¿Con cuántos niveles cuenta? ¿qué cantidad de alumnxs tiene en total? ¿y sólo en el secundario? ¿de qué proyecto educativo participaste en años anteriores? ¿alguien fue al jardin o primaria? etc.. A los datos que agreguen, intenten acompañar con alguna imagen que haga de soporte de ese texto... yo dejo un dato de inicio... 
LINK para ingresar y postear en el Padlet: https://padlet.com/danielrocchia/mj5q2wiwzq9hlev1

FECHA DE ENTREGA: 13 de noviembre - email: daniel.rocchia@bue.edu.ar

Hecho con Padlet



miércoles, 28 de octubre de 2020

EDUCACIÓN Y FAMILIA: socialización


Muchas definiciones antiguas y modernas del fenómeno educativo lo han caracterizado como un fenómeno intencional y consciente. Con estos calificativos, distinguen el concepto educación de socialización. 

Según esta división, la educación sería un tipo particular de socialización que trata de transmitir al individuo ciertos saberes, de una manera intencional y consciente; la escuela, un centro educativo por excelencia, pues su intencionalidad es educar y tiene conciencia de este acto; la familia sería, fundamentalmente, una institución de socialización, sólo en algunos casos, educativa. Por ejemplo, si un padre se sienta a armar un rompecabezas con sus hijos, no lo hace con la intención de educar, sino de jugar; al efectuar esta actividad, no educa, sino socializa, porque este juego tiene efectos en el saber de los pequeños. 

¿Qué significa "socialización" para la Sociología?

Cuando hablamos de socialización en general, nos referimos a la internalización de las creencias, representaciones, formas de comprender y actuar en el mundo. Por ello, no realizan este proceso todas las personas del mismo modo. Aun cuando vivamos en una misma sociedad y participemos de una cultura común, las particularidades del grupo familiar, el lugar donde nos desarrollamos, la clase social y el entorno social cercano definen grupos con significados que varían.

Frente a esta distinción, los pedagogos han señalado dos tipos de educación:

a)  La educación en un sentido amplio entiende que todo fenómeno social siempre es educativo y forma parte de la socialización. 

b) La educación en un sentido estricto considera que un fenómeno es educativo sólo cuando la socialización es intencional y consciente. 

 Es muy difícil determinar, con cierta precisión, cuándo un fenómeno es intencional y consciente, y cuándo, no lo es. Como ya dijimos en páginas anteriores, en las escuelas, además de enseñarse Matemática, Lengua, Física y Química, también se enseñan formas de comportamiento social e institucional, que no están escritas, por ejemplo cuando gritamos o usamos una palabra vulgar nos dicen que eso no es un comportamiento propio para la escuela, o para una "señorita", etc.  ¿No son fenómenos educativos estas enseñanzas? 

Por lo tanto, ante la disyuntiva de separar la educación en un sentido amplio de la educación en un sentido estricto, parece preferible acercar el concepto de educación al de socialización, y utilizar el término educación directamente en un sentido amplio. 

Así lo propone Durkheim: 

No hay período en la vida social; no hay, por decirlo así, ningún momento en el día en que las generaciones jóvenes no estén en contacto con sus mayores, y en que, por consiguiente, no reciban este influjo educador. Porque este influjo no se hace sentir solamente en los instantes, muy cortos, en que los padres o los maestros comunican conscientemente, y por medio de una enseñanza propiamente dicha, los resultados de su experiencia a aquellos que vienen detrás de ellos. Hay una educación inconsciente que no cesa jamás. Con nuestro ejemplo, con las palabras que pronunciamos, con los actos que realizamos, se moldea de una manera continua el alma de nuestros niños (1991: 100). 

 ¿Es lo mismo educar dentro de la escuela que en la familia? ¿Se utilizan los mismos métodos? ¿Es sólo el contenido de lo que se enseña el que establece la diferencia entre un profesor de basquetbol y un profesor de Literatura? ¿Es lo mismo enseñar a un adulto que a un niño?

Podemos entonces tener en cuenta la diferencia entre la socialización primaria y la socialización secundaria:

En particular, la socialización primaria se produce en la niñez. En este proceso, el niño adquiere el lenguaje y ciertos esquemas para comprender y actuar sobre la realidad. Internaliza el mundo de los otros. Si bien esta socialización varía de una cultura a la otra, de un grupo social a otro y de una época a otra, siempre tiene un componente emocional o afectivo muy intenso. Los aprendizajes producidos en esta etapa de la vida son difíciles de revertir. Se trata de la socialización que los niños reciben de su familia o de las personas que los cuidan

La socialización secundaria se realiza en las instituciones. No implica un componente emocional tan intenso como el de la socialización primaria, sino que se trata del aprendizaje de roles, es decir, de formas de comportamiento y de conocimiento que se esperan para actuar en determinados lugares sociales, como son el rol del maestro, del médico o del alumno. Sostienen Berger y Luckman: La socialización secundaria es la internalización de submundos institucionales o basados en instituciones. Su alcance y su carácter se determinan, pues, por la complejidad de la división del trabajo y la distribución social del conocimiento (1983: 174). La socialización secundaria se centra en el lugar de los individuos en la sociedad y, también, se relaciona con la división del trabajo. Este tipo de socialización constituye el proceso por el cual los individuos obtienen un conocimiento especializado, por lo que requiere la adquisición de un vocabulario y de unas pautas de conducta específicos para cumplir un determinado papel. 

A veces, sucede que algunas pautas de conducta propuestas por las instituciones encargadas de la socialización secundaria colisionan con las pautas interiorizadas durante la socialización primaria. El conflicto es difícil de resolver; y Berger y Luckman destacan que las pautas asimiladas en la socialización primaria son difíciles de revertir, precisamente, por los vínculos afectivos que intervienen en este tipo de socialización. Los significados que se transmiten y construyen en la escuela no atienden a estas diferencias: la socialización en la escuela se produce mediante un determinado conjunto de significados. Muchas veces, quienes en su socialización primaria son socializados mediante un conjunto de significados distintos de los que la escuela privilegia viven una gran distancia. 

Pongamos un ejemplo: si en la familia de una niña o niño, la costumbre es hablarse a los gritos, golpearle si hace algo mal, insultar, así será su socialización primaria, con lo cual cuando vaya a la escuela y reciba una socialización secundaria donde todos estos comportamientos y valores sean diferentes, esta niña o niño tendrá una distancia muy grande entre lo que aprendió en su casa y lo que debe aprender ahora en la escuela.

Aquí les dejo un video aclaratorio de la socilaización, diferenciando la primaria de la secundaria, que te ayudará para hacer el cuadro comparativo:



PREGUNTAS: (enviarlas por email daniel.rocchia@bue.edu.ar antes del día lunes 9 de noviembre.

1- ¿Qué relación hay entre educación y socialización? ¿Qué diferencias podemos hacer? ¿Cómo se puede ejemplificar con cuestiones que conocen o viven en su propio entorno?

2- Realiza un cuadro comparando la socialización primaria y la socialización secundaria.

3- Busca historietas o viñetas donde se pongan en evidencias situaciones de socialización primaria, socialización secundaria, educación en sentido estricto y en sentido amplio.

Aquí les dejo algunos ejemplos que les sirva para la búsqueda:

Socialización primaria:

Aquí el padre de Mafalda le enseña de manera inconsciente la diferencia entre "papá" y "padre", por eso podemos decir que se trata de socialización primaria, ya que le habla de lo que para él es el respeto.

Socialización Secundaria:
Observen cómo mira la maestra a Mafalda luego de que dijera algo "fuera de lo esperado" por esta maestra. Con esta actitud, de manera inconsciente, le está enseñando de que hay cosas que no deben decirse en público. (Se le llama Pentágono a un edificio de gobierno de EEUU, y el Kremlin es un edificio de gobierno ruso; esta historieta es de la época de la guerra fría entre EEUU y Rusia)

FECHA DE ENTREGA: 10 DE NOVIEMBRE email: daniel.rocchia@bue.edu.ar


jueves, 8 de octubre de 2020

DEFINICIÓN DE EDUCACIÓN


 

Para empezar con este tema, tomemos esta definición que nos da la autora SILVINA GVIRTZ:

 

"La educación es el conjunto de fenómenos a través de los cuales una determinada sociedad produce y distribuye saberes, de los que se apropian sus miembros, y que permiten la producción y reproducción de esa sociedad"

 En este sentido, la educación consiste en una práctica social de reproducción de los estados culturales conseguidos por una sociedad en un momento determinado y, a la vez, supone un proceso de producción e innovación cultural, tanto desde el plano individual como desde el social. Si educar supone potenciar el desarrollo de los hombres y de la cultura, entonces el proceso educativo debe ser pensado en su doble acepción productiva y reproductiva, aceptando que, en el acto de repro­ducción, se sientan las bases de la transformación y la innovación.(* por ejemplo, cuando una abuela enseña a su nieto a hacer una torta, hay una reproducción de un saber, pero al mismo tiempo la forma en que el nieto aprenda a hacer la torta y lo que vaya incorporando para hacerla, a lo mejor le agrega algún ingrediente o la hace en un microondas en lugar del horno de la abuela, o usa un aparato para batir la crema etc; todo eso será innovación y transformación de ese saber) Esa capacidad de provocar el advenimiento de nuevas realidades debe gobernar la práctica y refle­xión en torno a la educación.

*agregado por el docente



Los saberes que se transmiten de una generación a otra, y también intrageneracionalmente (dentro de una misma generación), no son sólo, ni sobre todo, saberes vinculados con lo que comúnmente se denomina saber erudito (saber científico o técnico). Los saberes a los que aquí nos referimos incluyen, como señalamos antes, formas de comportamiento social, hábitos y valores respecto de lo que está bien y lo que está mal. Educar implica enseñar lite­ratura, arte, física, pero también, enseñar hábitos y conductas sociales (bañarse a diario, lavarse los dientes, llegar puntualmente al trabajo o a una cita, saludar de una manera determinada, dirigirnos de distinto modo según quién sea nuestro interlocutor). Estos saberes, en apariencia tan obvios, que construyen nuestro día a día, no son innatos; se enseñan y se aprenden en la familia, en la escuela, con los amigos.



Vale ahora una aclaración. Si bien la educación es un fenómeno universal e inherente a toda la humanidad, las formas de educar y los saberes que se enseñan varían de una sociedad a otra y de una época histórica a otra. Por ejemplo: para nuestra sociedad actual, el baño diario es un hábito que se justifica por preceptos de higiene, para evitar enfermedades y por razones estéticas. Pero en la Europa del siglo XVI, se suponía que el baño acarreaba enfermedades y, por tanto, no era considerado una conducta recomendable, excepto para determinadas situaciones muy particulares. Entonces, la gente aprendía el hábito de la limpieza en seco, con toallas sin agua. Vemos así que saberes que hoy se nos presentan como evidentes no lo eran en otras épocas.

 


En síntesis, la educación es un fenómeno muy amplio que transmite diferentes saberes y adopta distintos formatos en cada época y en cada sociedad. La educa­ción es una práctica social y es una acción. Es una práctica, porque es algo que las personas efectivamente hacen, no es algo sólo deseado o imaginado. Es una acción que tiene una direccionalidad y un significado histórico. Y es social, en tanto posee ciertas características, entre ellas: es un fenómeno necesario para los seres humanos, pues,  no es posible la vida humana sin educación, ya que sin ella no habría posibilidad de reproducción de saberes de una generación a otra, tendríamos que empezar siempre de cero. 

Además, es un fenómeno universal, pues no existe ninguna sociedad o cultura que no desarrolle prácticas educativas. La educación se encarga de la transmisión de saberes, en el sentido amplio con que hemos usado el término, e implica relaciones de poder. (*en la vida diaria de las instituciones escolares, hablamos de poder, discutimos acerca de cómo debe ser este en la escue­la, consideramos si tiene que ser democrático, es decir, si tiene que estar repar­tido entre todos, o si, por el contrario, debe ejercerlo una minoría de profesores y directivos. Nos preguntamos si los adolescentes tienen derecho a influir en las decisiones disciplinarias de una institución; es decir, si hay que darles poder a los jóvenes, si deben tener representantes y cuántos; y todo ello, porque nos importa el poder. Pero también, porque valoramos unas formas de poder por sobre otras: las democráticas por sobre las autoritarias, las consensuadas por sobre las impuestas. En las instituciones, siempre habrá con­flictos; el problema es reconocerlos, aceptarlos como una parte constitutiva y encontrar las formas legitimadas para resolverlos.)

 La educación también está generalmente pautada o tiene algún grado de institucionalización, lo que supone un cierto número de reglas, normas de acción o modelos de conducta tipificados. La educación es, por último, una prác­tica histórica, en la medida en que las formas que la educación adopta varían a lo largo del tiempo.



Desde esta perspectiva, educación no es sinónimo ni de escolarización ni de escuela. Esta última, tal y como la conocemos hoy en día, es un fenómeno muy reciente. A lo largo de la historia, existieron otras formas de institucionalizar la edu­cación; todavía hoy, siguen existiendo maneras no institucionalizadas de educación. Antiguamente, en algunas sociedades, los niños aprendían todo lo que debían saber, por la imitación y el ejemplo, mientras acompañaban a sus mayores en las tareas de caza o de recolección de frutos. No había maestros, ni edificios especia­les para la educación. Pero hoy, cuando la escuela tiene un lugar destacado dentro del campo educativo, no ocupa ni siquiera el primer lugar entre las agencias edu­cativas. La familia, la televisión, los diarios, los amigos constituyen también agencias educativas importantes.

(extraído de "La educación ayer, hoy y mañana" Silvina Gvirtz, Aique, 2007, Cap 1)


 



ACTIVIDAD 1 
Fecha de entrega: viernes 23 de octubre  al e-mail: daniel.rocchia@bue.edu.ar

Teniendo en cuenta esta definición de educación, considerar estos puntos:
a) ¿Por qué dice que la educación  es una práctica social de reproducción y producción cultural?. Ejemplifique.
b) ¿Qué implica educar en un sentido amplio (no sólo lo que se aprende en la escuela)? 
c) Explique estos términos: "La educación es.."
* práctica social
* universal
* implica relaciones de poder
* pautada (institucionalizada)
* histórica
d) ¿Sólo la Escuela es la encargada de dar educación? SI - NO ¿Por qué? Justifica tu respuesta.